- Las experiencias de un sacerdote de Chicago, según el relato de un etnógrafo
La participación activa en las prácticas artísticas y culturales no sólo fomenta la participación cívica, sino que también puede ser una fuente importante de ingresos. Por ejemplo, hay muchos inmigrantes mexicanos que gastan tanto dinero en música que los promotores y dueños de los locales compiten intensamente por su patrocinio. Hay empresas, como el salón de baile Aragón, que reciben ingresos considerables cuando presentan funciones dirigidas a la población latina de la ciudad.
Las empresas locales se interesan por los inmigrantes mexicanos por cuestiones no sólo de patrocinio sino también de promoción. A pesar de los generosos presupuestos publicitarios de algunos locales, la mejor manera de promocionar una función es de boca en boca. Las personas y organizaciones que han aprovechado las redes sociales de los inmigrantes para promocionar sus propios mensajes y productos, frecuentemente han logrado revitalizar sus propias empresas. Como las redes sociales influyen tanto en el comportamiento de sus integrantes, constituyen la forma de publicidad más persuasiva, como ya se reconoce incluso entre empresas grandes. Por eso, una inversión mínima en las artes populares como, por ejemplo, la lectura de poesía o grupos de acolchado puede redundar en ganancias importantes gracias al patrocinio de la comunidad de inmigrantes.
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